Gracias a sus textos pudo pagar las cuentas durante bastante tiempo. Su prosa llena de lugares comunes y retórica liviana, fue su forma de protesta contra un mundo apático. Quienes lo transformaron en un escritor de culto, sabían que su escritura provenía de las entrañas de su barbarie. Sus versos despreciaban toda métrica y armonía, no sonaban a cascabeles sino a maderas.
Silenciar su poética fue el castigo que eligió contra la humanidad carente de sutileza. Bebedor, escritor, indecoroso. La sociedad de su época lo señaló con el dedo y a veces se lo metió. Rancio y bello, sabía lo que de él vendía.
Atribulado fatalmente, en su momento de mayor decadencia buscó beberse aquello que había escrito con mayor pasión. Hacerlo desaparecer era la justicia que la divinidad postergaba. Su último libro considerado una estafa, solo contenía una frase “las cosas fueron originales alguna vez”.
Su obra cumbre, el poema “Luna que lejos estás” fue destruido por el poeta y reconstruido por sus seguidores. |
Mirando la luna
autor: AAP
texto: Edición digital 2011
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Nota del autor:
Poema: Luna que lejos estás de Odla Rodolipo (reconstrucción)
Llegaría lejos el grito, si gritase
aplacando el viento
aunque no queda ningún perfume
reconozco el aroma roto en ventoleras
de esa aldea sin primavera ni aurora
Llegaría lejos el grito
a media voz
en el lado suave y terso de la luna
el lugar donde lavo mis pañuelos
defendido por espantapájaros
Llegaría lejos
el fatigado reflejo
desobediente del encierro
nacido en las noches de vanas costumbres
y avara memoria
Llegaría, el encuentro
con sus pies emboscados tocando la tierra
con los pedazos caídos
con el polvo
con ninguno, con la nada y con nadie |
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